sábado, octubre 06, 2007

¡ Vivan los clásicos !

¿ Hay algún lugar para el senderismo más clásico que La Calderona?. En ella di mis primeros pasos recorriendo el monte. Hoy, cuando llegaba al Coll, a la vista de Santo Espíritu, al descender del Pico del Aguila, me veía, mucho más joven, con menos canas, contemplando el mismo paisaje. Han pasado incendios, pero la sierra ha revivido,


¡ Amo a esta sierra!.
Compañera amada de hermosos años de mi vida, idos ya.
¡Tanta alegría le brindaron a mis ojos y a mi alma!
¡Tantas horas de dulce Paz, Dios me regaló allí!
Me trae innumerables recuerdos…cuando llegábamos a ella en el trenet, desde Rafelbuñol…cuando tirábamos todo un día para hacer un recorrido por Serra… cuando a lo máximo que aspirábamos era a hacer una acampada junto a cualquiera de sus fuentes…

Pero… vayamos a la crónica:

Por primera vez desde hace mucho, recordando el cansancio de la vía verde, optamos por llevar un coche a cada uno de los extremos de la ruta. ¡ Sabia decisión!. Nos permitió hacer los 16 kms en un sentido, sin tener que volver atrás. Las primeras luces del día, nos dieron subiendo al Coll de la Calderona, dejando atrás la Font del Campaner, ensuciada por los vándalos y sin posibilidad de beber su excelente agua.



Ya que no bebió, el personal se dedicó a depredar los madroños que encontrábamos, escogiendo- como tont@s- sólo los maduros. ¡ Alguna pagaría posteriormente el hartazgo, en forma de incipiente “ alegria” desatadora de canciones.



No párabamos de volver la cabeza, pues el paisaje iba haciéndose cada vez más grandioso: la huerta de Valencia, el mar brillante, el Montgó en la lejanía…

El valle de Toliu, con el monasterio al fondo nos hizo descender, disfrutando de la rica vegetación, teniendo sobre nuestras cabezas los impresionantes rodenos.


Nos desviamos del sendero, con el fin de almorzar en el patio monacal, no sin tener que oir las quejas del personal femenino por la actitud de los frailes que, muy sabios ellos,jejeje, no dejan entrar en el claustro a las féminas. Seguro que el comentario trae consecuencias para el que suscribe.



Nos quedaba coronar el Pas de los Borregos y hacia allí nos fuimos. Una laaaaaaaaaaaaaaaaarga y pesaaaaaaaaaaaaaaaada cuesta, nos acercó al mirador de las Peñas de Guaita. Observado el desnivel, decidí ( como estaba previsto) que al menos yo no bajaría. El resto del personal, solidarios ellos, decidieron que tampoco, así que nos fuimos en busca del desvío que nos llevó, tras tres kilómetros al Claro de Luna, al pié de las antenas del Picaio.

Descansito, y a chafar los 8.000.0000 de piedras que nos fueron llevando hacia la meta. Una pena el ver cómo las chumberas están invadiendo la zona de una manera salvaje. O se toman medidas o acabará convertida la senda en un paso infranqueable.


El calor apretaba pero unas apetitosas mandarinas ( regaladas por el dueño ¡eh!) nos endulzaron el último tramo que debo decir está de vergüenza: matojos, suciedad, ausencia de señales… impropio comienzo de un sendero de la categoría del Gr-10.
Oportunos enlaces con el coche y cada uno a su casa.






































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