jueves, octubre 12, 2017

Entre cañas y barro

Carta abierta a D. Vicente....Blasco Ibáñez

Estimado Sr.

En primer lugar, pedirle disculpas por "fusilarle" el título de una sus más famosas novelas...



Cañas..


                                       y barro
En estos tiempos contradictorios en los que se manejan nacionalidades como si fueran naipes de una baraja, con sus guiños, sus falsedades, sus sentimientos encontrados, es conveniente ir en busca de las raíces que conforman nuestra historia y nuestra personalidad..



Y qué mejor que acudir a los espacios en los que Ud desarrolló tan magistralmente,  la esencia de lo "valenciano", así sin adjetivos..
¡ Por la Albufera !



Lamento tener que decirle que ha cambiado mucho, aunque de vez en cuando algo nos puede recordar lo que vieron sus ojos...



El lago sigue igual...con sus neblinas matutinas que nos impiden ver Catarroja...



Los "redolins"  para la pesca, siguen en el mismo lugar, aunque sean bastante menos..
Menos,  porque los pescadores que conoció, hoy día se dedican a llevar turistas en sus barcas planas..


Seguramente no llegó a conocer los sistemas de compuertas en las "golas" que hoy sirven para regular la altura de las aguas...



Afortunadamente no conoció la terrible presión urbanística que sufrió la Devesa y en la que aún podemos ver las fincas altas y descontextualizadas..



Frente al paseo por los pinos que anduvo, hoy tenemos senderos de traviesas de ferrocarril que hacen accesible el paso a todo el mundo..



No reconocería seguramente el "laguito" dentro de la pinada, resto también del ataque urbanístico...estaba destinado a los deportes naúticos...¿ Quéeeee, dirá Ud..?  ¿ Y eso qué es ?..



Aunque no todo es malo...
Los tiempos actuales, han desarrollado un amor por la Naturaleza que hace que se protejan espacios, especies animales...



No sólo no se comen, sino que se anillan, se les cura, son mimados por la sociedad...
Y así tenemos un Centro de Interpretación del Parque...

¡ Sí !...toda la zona de la Albufera, hoy día es un parque natural protegido por la leyes para disfrute de los valencianos que ven junto a ellos, espacios donde disfrutar en ambiente naturales..



¿ Sabe que ahora se llega al Palmar por una carretera?..
¡ Sí!, ya no hace falta navegar  en aquellas barcas de vela latina que Ud describe en su novela y que era la única forma de llegar al grupo de barracas que formaban esa pequeña comunidad en sus tiempos..



No se asuste, pero prácticamente no queda nada de aquello que conoció.



Las pocas barracas que sobreviven están casi completamente desfiguradas con sus techos de uralita..ni idea de lo que es, seguro..



Las barcas planas que recorrían el lago, ahora languidecen  en sus canales con aguas 
contaminadas por las industrias que vierten sus residuos al lago..



Pero sus habitantes, siguen viviendo del lago..algunos con la pesca...



...pero la mayoría con los innumerables bares y restaurantes que..¡ todavía! sirven excelentes paellas y el sabrosísimo "all i pebre"...antiguo condumio de pobres y hoy rica y cara tapa...



Sin más que contarle...y esperando que no se amohíne... espero que siga disfrutando de la inmortalidad que le ofrecen sus libros en ese Olimpo desde el  que seguramente nos contemplará a nosotros simples mortales...

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