sábado, noviembre 25, 2017

Alfondeguilla...acueductos y cuevas

Ese  Espadán, tantas  veces pateado, todavía esconde rincones ocultos..recónditos..íntimos..



Siempre había estado allí para subir al castillo de Castro..
Hoy , sin embargo, fuimos en busca de un acueducto..¿romano?..¿árabe..?..¡ Que más da !



La pertinaz sequía que padecemos, nos permitió adentrarnos en el barranco, totalmente seco..pero lleno de piedras a rebosar..
Menos mal que al poco, nos desviamos por un antiguo camino morisco, de esos perfectamente empedrados...



Poco a poco, el otoño nos fue rodeando..



Los rojizos..marrones..amarillos.. se mezclaban en armoníoso conjunto con el del rodeno y el gris de las sureras..



¡ Todo un mosaico de colores !...
Una estrecha senda nos permitió una tranquila aproximación al rincón del Arquet...



Es un pequeño arco que parece aguantar ,las paredes verticales que teníamos a cada lado..



Sin embargo, lo realmente bonito era aquello que ninguna fotografía ni video, podrá recoger...



Las peñas de rodeno...el armonioso sonido del agua cayendo en pequeñas cascadas...el verdor intenso...



Todo ello evocaba los mágicos y escondidos parajes en los que habitaban las ninfas de los romanos o las hadas medievales...las damas de las aguas...



Muy a nuestro pesar, no sucumbimos al encanto del lugar y tras el almuerzo..inusitadamente tempranero... emprendimos el regreso, optando por evitar la pista de Castro y volviendo por la encantadora senda...



La segunda parte de la ruta era la búsqueda y ascensión a la cueva de San Vicente..
A la entrada del pueblo..y tras varias consultas a los paisanos...emprendimos la fuerte subida a la cueva.



Esta gruta fue el refugio de la población en los últimos meses de la guerra civil..



Allí se refugiaban todos para librarse de los bombardeos y escaramuzas..
Hoy día, también sube allí casi todo el pueblo, pero con un motivo diferente..



Tienen una especie de romería que concluye allá en lo alto con una merienda a base de rollitos y licores varios... 
La cueva es enorme  y las vistas desde el interior, recuerdan las cavidades de la selva...



Tanto esfuerzo montañero por nuestra parte, requería un aprovisionamiento  que tuvo feliz cumplimiento en la terraza del bar de la plaza..


Ni que decir tiene que las señales que nos llevaron  allí, fueron correctamente interpretadas por el personal..



¡ Agradecimientos a nuestro compi Arturo que...generoso él....pronunció la famosa frase: 

¡ Axò ho pague jo !...

Todavía nos faltaba llegarnos  al otro acueducto de la jornada: el del río Belcaire..



Optamos por aproximarnos en coche y pudimos comprobar que la obra hidráulica sigue en pié..
 y sus arcos continúan desafiando las riadas desde hace siglos...




Montes altivos...
pesadas laderas...
feraces cultivos...
riesgos en pedreras...
sombras de  moriscos...
aguardan en  bancales...
fantasmales troncos...
muestras las señales...
de las fieras hachas...
terror de alcornocales..

¡ Todo esto nos lo dan
los montes del  Espadán ! 
.......cosecha propia

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