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POR FALTA DE ESPACIO, SE HAN SUPRIMIDO MUCHAS FOTOS DE LAS CRÓNICAS , AUNQUE PERMANECEN LOS TEXTOS.

domingo, noviembre 11, 2007

Senderismo por Yátova: Montroton forever...

El Montroton, con su redondeada, inaccesible e inconfundible silueta, fue el guía que nos acompañó a lo largo de toda la jornada. Jamás monte alguno fue tan contemplado, medido, anhelado, "odiado"...por el que suscribe. Vílo de cerca, de lejos, por delante, por detrás, de lado...siempre indicando la distancia que todavía nos quedaba por recorrer.

La mañana. nos tocó a las 8.30 ( la hora de los señores, nada de madrugar hoy) a pié de sendero. Ya de primeras, una rampa del 600% nos animó a meter meniscos. Menos mal que al poco se suavizó y, por agradable pinada nos fue llevando hacia nuestro destino. En desconocido cruce, optamos por enfilar el camino de los corrales de la Galena, dejando para la vuelta, el investigar el rotulado como La Militara.
La zona, pasto de las llamas en el pasado, todavía mantiene la majestuosidad del paisaje bravío y solitario. Las sierras del Ave, el Ñoño, Sierra Martés, la cuenca del Forata...Poco a poco fuimos subiendo, ganando en visión paisajística. Los nombres de las masías, eran un tanto descalificadores": corrales del Pobre,casa de la Sucia... La zona estaba plagada de cazadores ( afortunadamente almorzando) y no fuimos objeto de sus disparos ( a los que replicábamos oportunamente con golpes de silbato, los conejos nos lo agradecieron).
Nos habíamos marcado como meta el Collado del Cantal, a 11 kms de subida desde Yátova y allí llegamos enteros. Siempre acechados por los torvos cazadores, nos vimos privados de la contemplación de las cabras monteses. Llegamos a vislumbrar lo que creimos que eran una pareja de ellas pero...eran dos perros de caza.
Cumplido el plan, emprendimos el regreso y pasamos, tal como teníamos previsto, por La Militara, pobre y escasa fuentecilla que , aunque no mitigó nuestra sed, al menos nos sirvió de refresco.
A destacar los empedrados caminos que todavía se conservan y que son muy parecidos a los que solemos encontrar en el Espadán.
Cansados, pero satisfechos, llegamos al coche y emprendimos regocijado regreso a casa. ¡ Buena mañana, buena ruta !

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