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POR FALTA DE ESPACIO, SE HAN SUPRIMIDO MUCHAS FOTOS DE LAS CRÓNICAS , AUNQUE PERMANECEN LOS TEXTOS.

domingo, junio 12, 2005

Pinchos morunos: Chulilla

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A pesar del título, no se trata de que nos comiéramos unas tapitas ad hoc al finalizar la ruta. Hace referencia al infame camino que tuvimos que recorrer, entre las aliagas pletóricas de pinchos. Fue un auténtico suplicio, porque para más inri, la mayoría íbamos con pantalón corto y acabamos completamente acribillados. Por lo demás, la ruta fue amena e incluso divertida. El barranco de Vallfiguera nos deparó una agradable subida, con visita turística a las pinturas rupestres. Allí se comprobó la intrepidez y osadía de la mayoría del grupo, que se enriscó por imposible senda para ver las pinturas ¡ que no vieron!. Eso sí, ejercitaron la imaginación y cada uno vio lo que quiso. El almuerzo, cada vez más sibarita ( ya se lleva incluso gazpacho fresquito ), fue muy agradable y el regreso, pinchos aparte también. Completamos la ruta con un paseo fluvial por el cañón del Turia. Fue de ver la travesía de los vados, bromas, salpicaduras y demás. La placidez del lCharco Azul nos hizo olvidar que faltaba el regreso. Gran subida y alguna mente perversa nos encaminó por el más imposible de los caminos( es un decir) que hizo que la llegada a los coches fuese la ocasión de que quien más quien menos se convirtiera por un momento en "trepa"
( entiéndase la palabra en sentido real) . Menos mal que una misericorde fuente nos proporcionó el alivio necesario para llegar a los coches y volver tarde14.15 h, a nuestras casas. ¡ Quedamos para el Peñagolosa!.

1 comentario:

  1. Anónimo6/14/2005

    en su notas de campo...
    Increible pero cierto, por una vez no hicimos el recorrido turístico en coche por Chulilla. Recuperada, al menos momentáneamente, la mayoría masculina nos dispusimos a iniciar el itinerario subiendo antes que nada al castillo, pues de lo contrario no hubiesemos subido al mediodía ni de casualidad.
    Vuelta al pueblo e iniciamos la busqueda del barranco de Vallfigueras. El caso es que Paco andaba juguetón y dejó que Kiquet y Duli, que iban delante, se pasaran el desvío. Una vez repuesto el orden de marcha nos pasamos medio barranco de subida intentando ver las pinturas que Paco no acababa de recordar por donde andaban, hasta que al fin las vió desde lejos y ahí se quedó él, orientándonos a los esforzados miembros del grupo en la "escalada" hasta las mismas.
    Tras esto continuamos la marcha y de nuevo una pequeña desorientación tipo "no recuerdo por donde esta el desvío" hizo que tardasemos un poco más en sentarnos a la sombra de una almendro a almorzar, pero ¡qué almuerzo!, gazpacho fresquito, galletas de sésamo, orejones, chocolate con almendras, bota de vino, pistachos, etc., sólo nos faltó el café de Vicente_metge y todo esto al margen del almuerzo que cada uno llevaba.
    Afortunadamente, una vez repuestas las fuerzas, seguimos un poco más la pista de tierra y encontramos el desvío del PR, que todos excepto Paco y Vicente, que prefirieron ir por otro camino que Paco había descubierto antes del almuerzo y que también enlazaba con el PR, todo esto para evitarse algunas aliagas que el resto sufrimos estoicamente. Una vez reunidos encontramos un camino sin señales amarillas que nos hizo dudar unos instantes hasta que encontramos de nuevo las marcas y nos llevó hasta el barranco por un paraje de los que la senda no se ve desde abajo.
    Por último nos dedicamos a vadear el Turia infinidad de veces, incluso en una de ellas nos tocó descalzarnos a todos menos a uno, que pasó sin quitarse las botas (su nombre empieza por "P"), para entrar en el agua haciendo juegos malabares, lo cual provocó algún que otro conato de "salpicaduras accidentales". Llegada al charco azul, un poco de relajo, foto de grupo y vuelta atrás.
    Tomamos la senda correcta pero ya en la subida al pueblo la cabeza del pelotón decidió acortar hacia los coches por una infame senda que acabó en un terraplén que nos obligó a trepar cogidos a cualquier mata de hierba. Menos mal que arriba nos esperaba una fuente de agua fresca que sació nuestra sed y nos procuró otro momento de relax antes de coger los coches para volver a casa.
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