FOTOGRAFIAS

POR FALTA DE ESPACIO, SE HAN SUPRIMIDO MUCHAS FOTOS DE LAS CRÓNICAS , AUNQUE PERMANECEN LOS TEXTOS.

domingo, octubre 29, 2006

Sendas de maquis


¡ Por fin! . Después de no sé cuántos intentos, pudimos acercarnos a Santa Cruz de Moya para recorrer el Camino de los maquis. A las nueve hacía un fresquito, 8 º C, a los que todavía no estamos acostumbrados. El pueblo, en pendiente ( lo sufriríamos en nuestras propias piernas al regresar), nos dio la bienvenida completamente desierto ¡ vaya horas de levantarse!. Afortunadamente un bar estaba abierto y las chicas pudieron tomarse el primer café del día.
Desde la plaza salen los llamados “Senderos de la Memoria”. Optamos por el más corto, unos 12 kms ( se convertirían en 14 largos ) y allá que encaramos el descenso hacia La Olmeda. Fuimos observando el ímprobo trabajo de los ancestros, especialmente en los abancalamientos y acequias que permiten que toda esta zona sea un verdadero vergel ( Cavanilles dixit). Las frutas : manzanas, caquis, membrillos… se convirtieron en una constante tentación para el sector femenino ( hay pruebas gráficas del hecho)… tentación a la que sucumbieron alternativa y /o simultáneamente.
Llegados a La Olmeda comprobamos que no se complicaron mucho para dar nombres a las calles: Olmeda 1. Olmeda 2 y Olmeda 3…¡ fácil de recordar!. A la entrada del lugar encontramos un “aguador” que por aquí se llama así al lugar en el que almacenaban los troncos hasta la llegada del deshielo, para llevarlos Turia abajo hasta la misma Valencia. ¡Faenas que se montaban!.
A partir de la aldea, el camino se fue enriscando y sobre todo, cambiando de textura. Las huertas fueron sustituidas por yesares que nos fueron acercando al pico Portera. Desde allí, pudimos observar el mítico Cerro Moreno, escenario de la última escaramuza entre la Guardia Civil y los maquis, postrer tragedia que todavía se recuerda por estos lugares.
Un lugar al sol para almorzar y descenso pronunciado hacia el río Arcos. Aunque el camino estaba señalizado, el mosqueo se fue agudizando porque la dirección que llevábamos era contraria a la prevista. Ante nosotros profundos barrancos e inmensos pinares hacían presagiar pérdida y lío seguro.
¡Poste a la vista!. La aguda vista del viajero localizó entre las copas lejanas un reflejo metálico. ¡Viene electricidad y va a algún sitio!. Efectivamente, al poco llegamos a la Casa Grande de Orchova en donde comprobamos que íbamos al revés. Consulta de GPS, localización de UTMs en el mapa.¡ vamos al revés!. A lo lejos el río y un posible vado. Resignación y al rebasar una esquina de la casa ¡ allí estaba! ¡Míralo, míralo, el poste señalizador que nos rectificaba en un pispás el rumbo!.
Lo mejor de la ruta empezaba ahora. Un plácido camino bordeando, primero el río Arcos y después el Turia, nos fue acercando a Las Rinconadas, no sin antes hacer recolección de las consabidas frutas: caquis en este caso. Llegados a la aldea, una buena anciana, nos ofreció “su banco” para que pudiéramos descansar. Fue el comienzo de una bella amistad. Al momento estaba “escaneándonos” y para sorpresa nuestra, comprobamos que casi teníamos conocidos comunes.
El hambre apretaba y nos despedimos para llegar a la zona de antiguos molinos, los hornos de cocer yeso y sobre todo a Las Simas. Comprobamos la gran cantidad de agua que salía de la misma y disfrutamos del lugar, estupendamente acondicionado con pasarelas y todo. La subida hacia el pueblo ¡ espeluznante!.
Repecho tras repecho nos fueron acercando al coche. En el bar de la mañana pudimos comer tranquilamente.



Antes de regresar a Valencia, subimos al cerrillo en el que han levantado el monumento llamado de la “Reconciliación”, a cuyos pies, todos los años, los ancianos maquis y guardias civiles de los años 40, junto con sus familiares, se reúnen para escenificar que el tiempo lo cura todo y que hoy día ya no perviven los odios de antaño ¡ Bella lección!
Un buen día, una preciosa ruta, buena compañía y ningún contratiempo nos dejaron un buen sabor de boca . ¡ Que se repita!

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